Santiago Ortega Rosa, Jefe de Deportes de la Cadena Ser en Andalucía, en el día de ayer 19 de Julio de 2010 y ante la juez titular del Juzgado de Instrucción Nº 17 de los de Sevilla, Doña Pilar Llorente Vara, que lo había citado ya por tercera vez para declarar en calidad de imputado, declaró ser él el creador del blog "El Búho" y autor de los post que se publicaban y que dieron origen a una demanda conjunta por parte del presidente del Sevilla Fútbol Club, José María del Nido, del subdirector general de organización y gestión del Sevilla Fútbol Club, Manuel Vizcaíno y de un colaborador habitual de los medios oficiales del club, Jesús Alvarado, por un presunto delito de injurias y calumnias contra los demandantes.
De boca del propio Santiago Ortega, ya sabemos que él era quién se escondía detrás del pseudónimo "El Búho" según podemos leer en ElConfidencial.com.
Muerto el perro, ¿se acabó la rabia?... pues lógicamente no. Ahora tendremos que esperar a que la jueza Doña Pilar Llorente termine su trabajo e imponga, llegado el caso, la pena correspondiente a Santiago Ortega Rosa como autor confeso de un posible delito de injurias y calumnias contra los tres querellantes anteriormente citados.
Igualmente, también tendremos que esperar a que la Asociación de la Prensa Deportiva de Sevilla se pronuncie al respecto, porque pronunciarse tendrá que hacerlo si o si obligatoriamente. Porque de no hacerlo, podríamos considerar a tan insigne asociación profesional como un circo de mala muerte ateniéndonos a las diferentes varas de medir de este caso en comparación a aquella ya mítica publicación del comunicado que emitieron en su día y que cargaba contra los dirigentes del Sevilla Fútbol Club y contra sus "compañeros" Miguel Ángel Moreno y José Miguel Muñoz, donde decían:
"La Asociación lamenta especialmente que los dirigentes del Sevilla FC no hicieran todo lo que está en su mano [...], no entendiendo que a día de hoy no hayan condenado de forma oficial los hechos. Lejos de evitar estos conflictos [...] desde la radio oficial del club se viene echando más leña en el fuego de la intolerancia, señalando con el dedo a profesionales de todos los medios de comunicación con la intención inequívoca de dañar su reputación profesional.[...] Entendemos que es al presidente José María del Nido, como máximo responsable de la política de comunicación del club, el que debe poner fin a esa línea, que tiene como artífices a "compañeros" como Miguel Ángel Moreno,[...] o al colaborador José Miguel Muñoz. [...] solicitamos a los dirigentes del Sevilla FC que rebajen la tensión existente [...] Queremos resaltar también que el hecho que hoy denunciamos, que atañe en este caso al Sevilla FC, será condenado igualmente por esta Asociación si proviene o es alentado desde cualquier otra entidad deportiva y afecte o atente al normal desarrollo de nuestro trabajo"
Señor presidente de la Asociación de la Prensa Deportiva de Sevilla, don Juan Manuel Ávila Llorente: ¿La Asociación no lamenta ahora no hacer todo lo que esté en su mano por desmarcar a los profesionales que aglutina de semejante elemento como el imputado Santiago Ortega? Porque los sevillistas tampoco entenderíamos que no llegara su asociación a condenar de forma oficial los hechos de aquí a unos días conociéndose ya la autoría de Santiago Ortega en los hechos denunciados. De no hacerlo, señor presidente de la Asociación de la Prensa Deportiva de Sevilla, ¿cree que estaría su asociación y usted mismo como máximo responsable de la misma echando más leña al fuego de la intolerancia tras conocerse que un profesional de los suyos y miembro de su asociación ha señalado con el dedo a profesionales del Sevilla Fútbol Club con la intención inequívoca de dañar su reputación profesional?. Entedemos en el sevillismo, señor Juan Manuel Ávila Llorente, que es usted como máximo responsable de la citada asociación el que debe poner fin a esa línea marcada por uno de sus compañeros llamado Santiago Ortega Rosa.
Desde el sevillismo solicitamos a usted, don Juan Manuel Ávila Llorente, que mediante un comunicado oficial de la Asociación de la Prensa Deportiva de Sevilla que usted preside, rebaje la tensión existente creada tras la declaración y autoinculpación de los delitos por los que era llamado a declarar como imputado un miembro de su asociación llamado Santiago Ortega Rosa y que ejerce como director de deportes en Andalucía para la Cadena Ser.
Todo esto, don Juán Manuel Ávila Llorente, siempre y cuando desde su asociación no consideren que están por encima del bien y del mal y que eso de condenar a quienes atenten contra uno de los suyos hay que hacerlo de forma automática pero que, llegado el caso contrario como el que nos ocupa, decidan tirar por el camino del "corporativismo" y escondan de forma pueril y vergonzosa las malas artes de uno de los suyos tal y como están haciendo todos y cada uno de los medios de comunicación de esta ciudad desde que se conoció el caso hasta el día de hoy. Esperemos que no decidan hacer esto último para no tener que solicitar el cambio de nombre de su asociación por el de Asociación Circense de Corporativistas Deportivos de Sevilla.
Ojalá se demuestre al final que no es verdad eso de "Dios los cria y ellos se juntan"...
Las mismas palabras que Julio César se dió el gustazo de pronunciar ante el Senado Romano tras su victoria en la Batalla de Zela serían, a buen seguro, las que pronunciaron los miembros de la mega-banda australiana a su vuelta al hotel tras el concierto.
Fue una auténtica gozada disfrutar en vivo de la maestría, la fuerza y el poder de atracción que Brian, Angus, Malcolm, Cliff y Phil depositaron en el escenario instalado sobre la hierba del Estadio Olímpico de La Cartuja en Sevilla.
Más de 62.000 almas entregadas a lo que la legendaria banda de los hermanos Young nos quisieran ofrecer, estallaron apasionadas cuando el escenario y la pasarela fueron iluminados con el poder de una explosión de fuegos artificiales justo mientras se "empotraba" tras la batería de Phil Ruud una locomotora fuera de control y empezaban a lanzarse al cielo sevillano las primeras notas musicales de la noche con el tema "Rock 'n' Roll Train".
Angus Young y Brian Johnson abarcaban todo el escenario ellos dos solitos, y no me quedo corto si digo que incluso les faltaba piso por el que correr de un lado a otro tirando por tierra a sus 55 y 63 años respectivamente los esperados efectos de eso que se hace llamar "la tercera edad".
Al tercer tema de la noche llega uno de los esperados grandes de la banda. "Back In Black" suena en la calurosa noche sevillana para refrescarnos la memoria y llevarnos muchos años atrás en el tiempo. Los saltos, puños en alto y cabeceos constantes de atrás a adelante me hacen recordar con nostalgia aquella melena negra tan cuidada durante años que tuve que cortarme cuando conseguí mi primer empleo.
Escuchar en directo la guitarra de Angus sigue siendo, tras más de treinta años de oficio, todo un lujo que no tiene precio. Sus riffs siguen siendo bestiales, incluso mejores que nunca diría yo. El que dió inicio al "Thunderstruck" provocó la histeria colectiva en el recinto. Encima se da el tio el gustazo de marcarse un striptease mientras deleitaba al personal con su guitarra en el tema "The Jack" que, mientras iba dejando toda su indumentaria de colegial esparcida por las tablas, provocaba que las féminas se desinhibiesen y fueran objetivo de las cámaras que emitían en vivo sobre las pantallas de vídeo gigantes, momento en el que uno ya no sabía si se le caía la baba con Angus o intentando adivinar la marca de sujetador que lucían tan entregadas chicas portadas a hombros de sus respectivos maromos.
Llegaba otro de los grandes y esperados momentos de la noche: una campana negra gigante, portando las siglas AC-DC descendía sobre el escenario. Brian Johnson corrió hacía ella cuando esta comenzaba a retornar a su altura y agarrándose de una soga que colgaba del centro se paseó de un lado a otro del escenario. Era el inicio del descendimiento a las tinieblas de todos y cada uno de los que allí nos encontrábamos y los sonidos de las campanas del infierno nos invitaba a un pacto con el Diablo si nos aseguraran que eso que estábamos viviendo lo podríamos disfrutar de por muerte en lo más profundo del abismo bíblico. El "Hell Bells" sonaba a Gloria, si se me permite la incongruencia.
Varios temas más como "Shoot To Thrill", "You Shook Me All Night Long" y tras el "Let There Be Rock", otra vez Angus que hace de las suyas y se marca un solo de guitarra que será imposible de quitarme de la cabeza mientras viva. Ver como ese hombre toca notas sólo con su mano izquierda sobre el mástil de su instrumento de trabajo es algo que ya hace barato el precio de la entrada al concierto.
Llegó el tan conocido momento de todo concierto en el que los artistas se retiran haciendo como que se acabó lo que se daba. Y la consabida reentré no pudo ser más grande. Otra vez que nos pusieron en la senda construida por Belcebú y cual Flautista de Hamelin nos llevan detrás en volandas mientras hacen sonar la mítica "Highway To Hell" para conseguir que el que no tuviera ya la garganta rota, la terminara de cascar si o si.
Con el "For Those About Rock (We Salute You)" si que se despidieron de verdad. Y cuando más tranquilos estábamos en la grada, con todo el pescado vendido, irrupción de fuegos artificiales desde el escenario para poner el broche de oro a una noche inolvidable.
Personalmente creo que el concierto sonó a despedida de la banda, porque no priorizaron los temas de su nuevo disco "Black Ice" y ofrecieron el repertorio histórico que todos los asistentes esperábamos, como diciendo "esto es lo que hemos sido y esto es lo que os dejamos"...